Bueno que pasa, ¿nadie me va a dar un beso?

sábado, 31 de octubre de 2015

Un instante

Acaba de despedirse de la visita que me precede y como no me ha visto acercarme, se deja caer rendida sobre un sillón de la sala de velatorios. Me planto delante de ella y le digo ¿Te acuerdas de mi?

¡Claro que sí! mientras pugna por volverse a levantar del sillón

¡No, no te levantes! le digo mientras me pongo en cuclillas para estar a su altura. Han pasado 12 años, 12 años sin vernos ni tener apenas contacto, y me ha reconocido.

Lo siento muchísimo... en fin, ya sabes, soy muy mala para estas cosas y no sé qué decir en estas situaciones

No te preocupes, yo tampoco sé cómo actuar cuando me veo en ellas.

Ha sido toda una sorpresa, me enteré anoche y he venido tirada para acá. ¿Sabes? Yo estoy en la empresa por tu padre. Él me contrató directamente. Y me demostró varias veces su confianza en mí.

Sí, ¿sabes la cantidad de compañeros que me han dicho esto? Estoy sorprendida de la cantidad de personas que han venido, no me lo esperaba. ¡Hasta desde Zaragoza han venido!

Yo hasta anoche seguía teniéndole miedo, jaja, pero he de reconocer que era un buen jefe y se preocupaba por los empleados

¿Sabes? se trajo el portátil al hospital y seguía intentando abrirlo para trabajar, mientras decía: hay muchas familias que dependen de la empresa: tengo que ponerme a trabajar.


....


He visto la alegría y el agradecimiento en sus ojos. Y hoy me siento confortada por ello. No recordaba que la apreciase tanto

2 comentarios:

  1. Ante el dolor de tal acontecimiento, yo me alegro de tu confort, por el apoyo concedido.

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